4 razones para visitar Ibiza en otoño

Ibiza es un lugar ideal para viajar en otoño. Las idílicas playas de la isla, que en verano están bastante abarrotadas, se presentan como un oasis para el visitante y los precios en las reservas suelen ser por otro lado más bajos. Además es la mejor época para conocer el patrimonio cultural del lugar.

Las temperaturas suaves, que oscilan entre los 20 y los 10 grados, convierten el otoño en el momento idóneo para recorrer la isla y descubrir sus pintorescos rincones. En este post ofrecemos 4 razones por las que visitar una Ibiza diferente durante los meses otoñales:

1. El mejor momento para hacer turismo cultural

Debido a su milenaria historia y a su arraigo cultural, los planes culturales en Ibiza incluyen numerosos museos, yacimientos, etnología y arte contemporáneo que son quizás la parte más desconocida de la isla. Para empezar, una visita a Ibiza debe incluir el casco antiguo de Ibiza y la Acrópolis de Dalt Vila son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

El suave otoño es un momento genial para sumergirse en la historia de Ibiza, que se remonta a los fenicios, cartagineses, romanos y musulmanes a través de sus espacios museísticos, como el Museo Arqueológico de Ibiza, en plena plaza de la Catedral de la capital, o el Museo Etnológico, situado en Santa Eulària des Riu. Otra joya del patrimonio ibicenco es el poblado fenicio de sa Caleta, creado en el siglo VIII a.C.

Además de este recorrido histórico, los pequeños pueblos de la isla son una gran opción para ocupar las tardes otoñales. No hay que dejar de visitar Es Cubells, un precioso lugar situado en lo alto de un acantilado, la artesanía y la cerámica de Sant Rafel de sa Creau o descubrir el pasado “hippie” de la isla en Sant Carles de Peralta. Las casas payesas y las iglesias encaladas de los pueblos del interior nunca dejan indiferente al visitante.

Vista de Ibiza

2. Recorre la isla a pie

Entra en contacto con la fauna y flora de la isla balear a través de las rutas y caminos que discurren entre la costa, los pueblos del interior y los típicos almendros recurrente en el paisaje. Un recorrido muy agradable es el que se puede hacer por el casco histórico de Ibiza, en concreto a través de las calles del citado recinto amurallado de Dalt Vila. Y para los amantes de las alturas, el monte de Sa Talaia ofrece una de las mejores panorámicas de la isla después de ascender los 475 metros de altura que lo convierten en el punto más alto de la isla. Pero para los que prefieran la BTT, recorrer Ibiza en bicicleta es otra de las actividades ideales en otoño, cuando se puede, por ejemplo, pedalear hasta la costa del Parque Natural Ses Salines.

Ibiza es un lugar ideal para viajar en otoño. Las idílicas playas de la isla, que en verano están bastante abarrotadas, se presentan como un oasis para el visitante y los precios en las reservas suelen ser por otro lado más bajos

3. Puestas de sol inolvidables

Aunque cualquier época del año es apropiado para apreciar las populares puestas de sol en Ibiza, la tranquilidad y la gran visibilidad durante el otoño lo convierten en una época especial para los que busquen capturar una imagen inolvidable.

Es el momento ideal para disfrutar la puesta de sol desde Cala de Benirrás que en verano está abarrotada de turistas. En el horizonte un paisaje de postal: el islote de Cap Bernat, también denominado “el dedo de Dios” por su peculiar forma alargada. Mucha más tranquilidad igualmente en otro de los lugares imprescindibles en la ruta de las puestas de sol, Cala Conta, pequeña cala en el oeste de la isla, que forma parte de las Platges de Comte, y que brinda una preciosa puesta de sol salpicada por las pequeñas islas de S’Espartar, Es Bosc y Sa Conillera.

Cala Tarida, Cala d’Hort o el Parque Natural de Ses Salines son otros de los lugares emblemáticos para apreciar una puesta de sol llena de magia, luz y de color.

Un día en la playa

4. Disfruta de la gastronomía ibicenca

Saborea la auténtica cocina mediterránea en los restaurantes ubicados en una casa payesa o frente al mar o los bares de tapas de la capital y las zonas más turísticas. Los meses de otoño, cuando la afluencia de turistas es bastante menor, es un momento apropiado para disfrutar de los mejores platos de la cocina balear como la sobrasada, las almendras o los higos secos.

El aceite de oliva virgen autóctono, el pan payés o la ensaimada son algunos de los platos que el visitante no debe dejar de probar, todo ello maridado con los vinos de la tierra que presentan singularidades como la maceración con tomillo.

 

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