Pueblos de Ibiza con mucho encanto

¿Imaginabas que en Ibiza puedes encontrar pueblos llenos de encanto? Lo cierto es que la “isla bonita” es mucho más que playas, puestas de sol, aguas cristalinas y ambiente festivo. Los pequeños pueblos que salpican la geografía ibicenca, sobre todo en el interior, son parte de las zonas que hay que ver en Ibiza y que contribuyen a la belleza de la isla balear. Ibiza es mucho más que su preciosa e histórica capital y está compuesta por más de una decena de pueblos que representan la verdadera esencia del lugar, sus tradiciones y sus gentes. Son muestra de una arquitectura en la que destacan los muros de piedra y las casas payesas encaladas y unos caminos para disfrutar de los olores que traen los naranjos, las almendras y las higueras.

Para descubrir estos pintorescos municipios hay diversas alternativas como las bicicletas y las motocicletas, pero lo más recomendable es el coche, ya que isla cuenta con una superficie de 570 kilómetros cuadrados y se recorre con facilidad con este medio de transporte. A continuación, una lista con pueblos de Ibiza para visitar que el viajero no se puede perder en un viaje que abarque también la parte más tradicional de la “isla blanca”.

Es Cubells

Es Cubells Ibiza

ibizaruralvillas.com

Comenzamos en la parte sur de la isla con Es Cubells que es, probablemente, la primera recomendación de los pueblos que hay que ver en Ibiza. La razón es la ubicación de este pintoresco pueblo situado en lo alto de un acantilado. Parroquia del municipio de Sant Josep de sa Talaia, Es Cubells cuenta con un núcleo urbano muy pequeño en el que predomina su iglesia encalada. Junto al templo se encuentra el monumento al beato y religioso carmelita Francesc Palau. Palau permaneció como ermitaño durante largas estancias en el islote de Es Vedrà, que es objeto de mágicas leyendas. Una de las vistas más privilegiadas de la isla se encuentra desde este pueblo, rodeado de hermosas calas como ses Boques o Cala Llentrisca.

Sant Josep de sa Talaia

Otro de los lugares perfectos para disfrutar de las vistas, en este caso de una de las mejores panorámicas de la isla, es el monte Sa Talaia, cuyos 475 metros de altura lo convierten en el monte más alto de la isla. Además del pueblo que le da nombre, este municipio, que es el más grande de la isla, integra las parroquias de Sant Jordi, Sant Agustí y es Cubells.

Santa Agnès de Corona

El principio del año es la época perfecta para visitar los almendros en flor de los campos de Santa Agnès, aunque cualquier época del año es buena para acercarse a este pueblo de postal que se encuentra ubicado en área natural protegida de es Amunts.

Sant Rafel de sa Creu

balearsculturaltour.net

Sant Rafel de sa Creau es uno de los mejores pueblos para visitar por los amantes de la artesanía y la cerámica. De hecho, este pueblo situado en el corazón de la isla es zona de interés artesanal, además de ser parada gastronómica obligatoria para comer en uno de sus bares y restaurantes. Tampoco hay que perderse el mirador de la iglesia, desde donde se contemplan unas preciosas vistas de la ciudad de Eivissa.

Santa Gertrudis de Fruitera

Un poco más hacia el norte y también en el interior de la isla se encuentra Santa Gertrudis de Fruitera. Ubicado casi en el centro de la isla, Santa Gertrudis ofrece todos los ingredientes para continuar disfrutando del ambiente rural, aunque también es un pueblo muy concurrido de turistas en la temporada de verano. El centro de este encantador pueblo es su iglesia, en torno a la que se sitúan bares y restaurantes para los que quieran deleitarse con el vino o los platos tradicionales de la zona.

Sant Llorenç de Balàfia

Puro encanto concentrado en un puñado de casas organizadas alrededor de la iglesia de fachada blanca. Sant Llorenç es un pueblo que todavía conserva toda su esencia pese al paso del tiempo y la llegada del turismo a la isla. Para quien recale en este pueblo es muy recomendable acercarse a pie al cercano antiguo poblado de Balàfia, ejemplo de arquitectura tradicional ibicenca y compuesto por cinco viviendas payesas y dos torres de defensa.

Sant Carles de Peralta

Y para los que quieran respirar el ambiente hippie de los años 60, Sant Carles, donde muchos de estos hippies se instalaron, es un lugar que ver en Ibiza. Todavía recuerda esta herencia el mercadillo de Las Dalias, que se instala los sábados de temporada alta en las afueras del pueblo y donde se puede adquirir la desenfadada Moda Adlib, artesanía o bisutería. Además de la tradicional iglesia encalada, este pueblo también alberga un pozo y una almazara romana para hacer aceite. Entre los bares y restaurantes del pueblo destaca por su solera Ca n’Anneta, por donde no se puede pasar sin probar su emblemático licor de hierbas.

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